En la cocina

Quizás esto suene como lo más cliché del mundo, pero la mayoría de mis recuerdos son en la cocina. La vida se pasaba en los 80 cocinando calzones rotos o haciendo las tareas mientras algo por ahí se cocía. Todas las tardes, todos los fines de semana. Y en vacaciones viajábamos al campo, donde cambiaba el escenario y la fuente de calor (leña), pero la actividad era la misma, producción de alimentos para todos los tiempos de comida. En cada horario se podía observar y aprender de quién pasaba toda la tarde preparando berlines con crema pastelera, sólo para verlos devorados en 10 minutos durante la once. Extraño esos días, más ahora que sé que el futuro de nuestra alimentación depende de ellos, de esos conocimientos que adquirimos de nuestras madres, tías y abuelas.

Ahora se cocina poco. No hay tiempo dicen, pero creo que vamos a tener que hacernos el tiempo, ya que si nos relajamos y permitimos que la industria nos alimente, el futuro que nos espera se ve bastante oscuro.

Intentaré aquí compartir mis experiencias culinarias amateur personales, los éxitos, pero también los fracasos con la idea de motivarlos a entrar en la cocina y jugar un rato. Nada que perder, prometo al menos que no pasarán hambre.